

La evidencia internacional — y en particular un análisis reciente de la CEPAL (2025)— confirma que los clústeres y otras iniciativas de articulación productiva (IAP) son herramientas esenciales para impulsar la productividad, diversificar la estructura productiva y reducir brechas territoriales. Los clústeres funcionan como espacios de gobernanza colaborativa que alinean a empresas, gobierno, academia y organizaciones territoriales alrededor de proyectos concretos de innovación, encadenamientos, talento humano y sostenibilidad.
Costa Rica ha avanzado con la creación del Programa Nacional de Clústeres (PNC), que apoya entre 15 y 20 iniciativas en sectores como turismo, agroindustria, manufactura avanzada y servicios intensivos en conocimiento. Sin embargo, la mayoría de estas iniciativas se encuentran en etapas tempranas y enfrentan desafíos comunes: gobernanza frágil, financiamiento limitado, escasa articulación con políticas de innovación y digitalización, y falta de sistemas robustos de monitoreo.
Esta nota presenta un diagnóstico conciso de la experiencia internacional y de la situación costarricense, y propone orientaciones estratégicas y recomendaciones accionables para consolidar una política nacional de clústeres como política de Estado. Si Costa Rica avanza en fortalecer la gobernanza, la articulación territorial, la convergencia con Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) y la evaluación de resultados, los clústeres pueden convertirse en un pilar clave para superar la dualidad productiva y escalar la productividad en las próximas décadas.
