

M e pasó en un foro de empresarios en Italia, en una reunión del BID en Panamá, y en conversaciones entre amigos en las últimas semanas. Por algún motivo la gente me pregunta qué pienso sobre si Costa Rica va por la senda del progreso o el retroceso, que si el sistema político avanza o colapsa, que si la violencia nos terminará victimizando a todos o si podremos dominarla, que si la educación en el país es buena o mala, que si la pobreza y la desigualdad mejoran o empeoran, que si nos parecemos más a una liebre, a una tortuga, o si vamos como el cangrejo… También he leído varios artículos de gente más estudiada que yo, unos diciendo que la economía va muy bien, que las finanzas del gobierno y las calificaciones de riesgo mejoran, y otros que nos pintan un escenario catastrófico donde estamos perdiendo la democracia, la educación, la salud, y la tranquilidad.
Y para enredar más el asunto, ¡me atreví a escribir estas líneas! No pretendo pintar un cuadro realista a lo Diego Velázquez. Pretendo exponer ciertas luces y sombras que se asemejen más a un Monet. Al menos esa es la inspiración, y en cada tema doy una nota según mi opinión, subjetiva y limitada, pero informada según mi propia experiencia.
1. Educación. Inicio con lo que más me duele, porque la educación pública ha sido la base de nuestra democracia. Duele ver cómo tenemos un sistema que desde antes de la pandemia premió la parálisis y la burocracia, antes que a los estudiantes. Durante la pandemia los estudiantes de la educación prescolar, primaria y secundaria sufrieron más que nadie, pues se ha limitado su desarrollo a largo plazo. El “quédate en casa” sin un sistema para llevar la enseñanza a los hogares, y sin actividades sociales compensatorias, ha causado, en mi humilde opinión, un problema de largo plazo en las personas de entre 5 y 17 años. Las notas Pisa (evaluación a jóvenes de 15 años) muestran que nuestros niños no van a tener las oportunidades educacionales de niños de países con los que nos gustaría compararnos. Nota: 6.0
2. Salud. El Covid-19 desveló las pandemias más permanentes con las que nos toca seguir conviviendo, me refiero a enfermedades relacionadas con deficiencias metabólicas como diabetes, obesidad, enfermedad cardiovascular, enfermedades neurodegenerativas y ciertos tipos de cáncer. Lamentablemente nuestro sistema de salud continúa tratando de resolver la demanda por los servicios para “curar” a la gente, y no da abasto, mientras las listas de espera continúan creciendo, independientemente de las promesas de los jerarcas. Y no se da la prioridad que merece la prevención. Así, temas “no urgentes” como la actividad física, el deporte, los estilos de vida saludables, el manejo del estrés, y la nutrición de calidad, permanecen en otra lista de espera. Nota: 6.5
3. Seguridad y narcotráfico. El narcotráfico es la peor de las pandemias modernas. Corroe a personas, familias, gobiernos, y a la sociedad en general. Su tentáculo más visible es el aumento de la violencia. No falta quien caiga en la tentación de pensar: “se están matando entre ellos, a mí eso no me afecta”. Esta es una falacia que debemos desvirtuar a toda costa. Tristemente ha sido usada por funcionarios del gobierno para decorar un poco los datos de homicidios. Estos problemas están íntimamente asociados con el deterioro de la educación y la disminución de posibilidades de empleo. Nota: 4.0
4. Empleo. La pandemia también golpeó el empleo significativamente. Además, en los últimos meses ha disminuido la cantidad de gente empleada, curiosamente también ha disminuido la estadística oficial de desempleo, supuestamente hay menos personas buscando trabajo (entonces pasaron de estar desempleadas a no ser parte de la población empleable, de modo que al disminuir el denominador el índice de desempleo también disminuye. Aún no se ha dado una explicación clara a este fenómeno. Lo más triste sería que una parte de la población haya desistido de buscar un empleo digno, debido a que hay formas más fáciles de ganar dinero con labores de narcotráfico que quedan fuera de las estadísticas de empleo. Nota: 6.5
5. Economía y finanzas del gobierno. El gobierno ha mejorado su situación financiera de manera constante en los últimos tres años. La regla fiscal ha servido para dominar los gastos, aunque la eficiencia del gasto público tiene muchísimo espacio de mejora. Por su parte, la economía anda bien, las zonas francas “están volando”, el régimen tradicional ha empezado a crecer también. La economía en el 2023 creció probablemente más que un 5%. Ese desempeño sobresale a nivel continental. La economía se ha mostrado resiliente a crecientes impuestos, a un tipo de cambio que afecta la competitividad de las empresas, a la inflación y a regulaciones poco amigables para los negocios. Nota: 9.0
6. Pobreza y desigualdad. Nuevamente, la pandemia aumentó la pobreza y la desigualdad significativamente. Las cifras muestran una recuperación más lenta de lo que se merece la gente. No hay tantos trabajos para las personas menos calificadas. La inversión pública disminuyó mucho. Nota: 6.0
7. Medio ambiente. Costa Rica mantiene una posición privilegiada a nivel mundial en cuanto a sus activos naturales. Somos ejemplo para cualquier país que busque aumentar su cobertura boscosa. La belleza de nuestros parques nacionales, y otras zonas con diferentes esquemas de conservación, playas, ecosistemas marinos, bosques, y volcanes, impresionan a todos, excepto a quienes hayan perdido la capacidad de asombro. Sin embargo, nuestras mayores debilidades son la suciedad de las ciudades, las emisiones en el transporte, el manejo de residuos sólidos, y el manejo de aguas residuales (agenda gris). Nota: 8.5
8. Factor humano. Hasta la fecha, las personas son el gran diferenciador del país. Las empresas invierten por la calidad humana de nuestra gente, los turistas quedan fascinados con la calidad de los servicios que reciben. El país atrae a gente talentosa que quiere contribuir a generar riqueza y bienestar. Los temas de educación, salud, seguridad y narcotráfico son las principales amenazas contra la población. Nota: 9.0
9. Turismo. Como mencioné antes, la combinación de gente y naturaleza ha creado un potente motor de desarrollo, especialmente para las zonas fuera de la GAM. Y este motor ha resistido la disminución en la competitividad debido al tipo de cambio, a la burocracia y otras amenazas. En el futuro cercano, el turismo continúa consolidándose como “la nueva caficultura”, es decir, es una actividad que trae prosperidad para todos, pero principalmente para pequeños propietarios y emprendedores. Nota: 9.50
10. Competitividad regional. Acá se vale la frase “mal de muchos, consuelo de tontos”. Es decir, resulta que estamos bastante bien posicionados a nivel latinoamericano, a pesar de nuestras fallas. Con todos los problemas que tenemos, nuestro país es líder en temas ambientales y de gobernanza democrática. Somos un país sin ejército en una región convulsa. En lo social comparativamente no andamos tan mal y en lo macroeconómico, estamos mejor que la mayoría de los países del continente. Nota: 8.5
Resumen y perspectivas: Un promedio simple de las 10 variables anteriores arroja una nota de 7.35. Usando la escala académica, podría decir que pasamos “dejando los pelos en el alambre”. O sea, somos un país exitoso, y así nos ve el mundo, pero nosotros mismos sabemos que podríamos estar mucho mejor y que tenemos serios problemas que, de no ser atendidos, nos pueden llevar por la senda del deterioro y la desesperanza. El país creció 5% o más en el 2023 y las estimaciones rondan el 4.5% para el 2024. Estas cifras no son despreciables, pero esconden el hecho de que podemos hacer mucho más.
Hace unos meses comenté a un grupo de estudiantes de universidades públicas que, si no les gusta el liderazgo político actual, tienen la bendición de estar en un país donde se sabe que en 2 años y medio los que están hoy en el poder, ya no estarán. Y precisamente por eso se hace necesario luchar por la democracia, involucrarnos, buscar formas de mejora en los residenciales, en los barrios, en las ciudades. La pregunta es si somos parte de los que construyen barreras, y polarizamos a la gente, separando a los de “zonas privilegiadas” de los de “zonas marginadas”; o si somos parte de los que quieren romper esas barreras para que todos tengamos acceso. Si estamos en el segundo grupo, es un buen momento para pensar en una sola cosa que podamos hacer por Costa Rica en este 2024, para dejar ese “nadadito de perro” y pasar a un estilo de natación más eficiente. Que Costa Rica mejore o empeore es un dilema personal, todos podemos aportar con generosidad y creatividad. Apunta lo que decidas hacer y revisa durante el año.
¡Les deseo un excelente 2024, lleno de amor y prosperidad compartida!
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Publicación original en crhoy.com (12/01/2024)