

La publicación del Informe del Artículo IV de 2026 del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre Costa Rica constituye uno de los análisis más completos y rigurosos disponibles sobre la situación económica, fiscal e institucional del país. Más allá de los titulares que destacan el crecimiento económico o la reducción de la deuda pública, el documento ofrece una evaluación integral sobre el estado actual de la economía costarricense, los riesgos que enfrenta y las reformas necesarias para garantizar la sostenibilidad de su desarrollo durante las próximas décadas.
La conclusión general del organismo es claramente positiva. Costa Rica continúa siendo percibida como una de las economías más sólidas, estables y mejor administradas de América Latina. Sin embargo, el informe también advierte sobre desafíos estructurales que, de no ser abordados oportunamente, podrían limitar el crecimiento futuro y poner presión sobre las finanzas públicas y los sistemas de protección social.
El diagnóstico del FMI resulta especialmente relevante porque se produce en un contexto internacional marcado por una elevada incertidumbre geopolítica, conflictos internacionales, presiones inflacionarias derivadas de los mercados energéticos y una desaceleración gradual del crecimiento global. En este entorno, la experiencia costarricense destaca como una excepción positiva dentro de la región.
Uno de los principales hallazgos del informe es el reconocimiento al desempeño reciente de la economía costarricense. El FMI estima que Costa Rica creció alrededor de 4,6% durante 2025, una cifra significativamente superior al promedio latinoamericano y superior a la registrada por numerosas economías emergentes.
Este crecimiento no se explica por aumentos extraordinarios del gasto público ni por ciclos favorables de materias primas, como ocurre en otros países de la región. Por el contrario, el crecimiento costarricense descansa principalmente sobre tres pilares fundamentales: la inversión extranjera directa, las exportaciones de bienes y servicios de alto valor agregado y la estabilidad macroeconómica construida durante los últimos años.
El informe destaca particularmente el desempeño de sectores vinculados a dispositivos médicos, manufactura avanzada, servicios empresariales y tecnologías de información. Estos sectores han consolidado a Costa Rica como uno de los principales destinos de inversión extranjera en América Latina y han fortalecido su integración en cadenas globales de valor.
No obstante, el mismo informe señala que el dinamismo económico no se distribuye de manera uniforme dentro del país, existe una diferencia significativa entre los sectores altamente integrados a los mercados internacionales y aquellos orientados principalmente al mercado doméstico, esta dualidad constituye uno de los principales retos estructurales identificados por el FMI.
Uno de los aspectos más elogiados por el organismo internacional es la evolución reciente de las finanzas públicas.
Durante la década anterior, Costa Rica enfrentó un deterioro progresivo de sus indicadores fiscales, el crecimiento sostenido del gasto público y el aumento de la deuda generaron preocupación tanto dentro como fuera del país, sin embargo, las reformas implementadas durante los últimos años permitieron revertir parcialmente esta tendencia.
El FMI reconoce que la regla fiscal ha desempeñado un papel fundamental en este proceso, según el informe, la regla ha contribuido a contener el crecimiento del gasto público, mejorar la credibilidad de la política fiscal y reducir gradualmente la relación deuda-producto interno bruto.
Desde una perspectiva institucional, este reconocimiento es especialmente importante porque confirma que Costa Rica ha logrado construir mecanismos relativamente exitosos para limitar la discrecionalidad política en materia de gasto público.
Sin embargo, el informe también advierte que la consolidación fiscal no debe interpretarse únicamente como una reducción del gasto, el verdadero desafío consiste en generar espacio fiscal suficiente para financiar inversiones estratégicas en infraestructura, seguridad, educación y programas sociales sin comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas.
En otras palabras, la discusión futura ya no será solamente cuánto gastar, sino cómo gastar mejor, probablemente el aspecto más preocupante del informe se relaciona con las tendencias demográficas que enfrenta el país.
Costa Rica ha experimentado una transformación demográfica acelerada durante las últimas décadas, la tasa de fecundidad ha disminuido significativamente mientras la esperanza de vida continúa aumentando y estas tendencias reflejan avances importantes en desarrollo humano, pero también generan nuevas presiones sobre los sistemas de pensiones y salud.
El FMI estima que, bajo las condiciones actuales, las reservas del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte podrían agotarse durante la próxima década, asimismo, advierte sobre crecientes presiones financieras sobre el sistema de salud administrado por la Caja Costarricense de Seguro Social.
Este fenómeno no es exclusivo de Costa Rica, numerosos países desarrollados enfrentan desafíos similares, sin embargo, la velocidad del envejecimiento poblacional costarricense hace que la discusión sobre reformas estructurales sea particularmente urgente.
El informe evita recomendar medidas específicas, pero deja claro que la sostenibilidad financiera requerirá ajustes importantes en los próximos años, esto implica un debate nacional complejo que involucra consideraciones económicas, sociales y políticas.
Uno de los elementos más novedosos del análisis del FMI es el énfasis otorgado a la seguridad ciudadana.
Tradicionalmente, los informes macroeconómicos se concentraban en variables fiscales, monetarias y financieras. Sin embargo, el organismo reconoce que el aumento de la criminalidad y los homicidios ha comenzado a generar consecuencias económicas directas.
La inseguridad afecta la inversión, reduce la competitividad, incrementa costos empresariales y puede deteriorar la imagen internacional del país como destino turístico y de inversión.
En este sentido, el informe representa una evolución importante en la comprensión de los factores que determinan el crecimiento económico, la seguridad deja de ser considerada únicamente como un problema social para convertirse también en una variable estratégica para el desarrollo económico.
Por esta razón, el FMI respalda un fortalecimiento de las capacidades institucionales destinadas a combatir el crimen organizado y mejorar la seguridad ciudadana.
A pesar de los importantes avances logrados en diversos ámbitos, Costa Rica continúa enfrentando limitaciones significativas en infraestructura física.
Las deficiencias en carreteras, puertos, transporte y logística representan costos adicionales para las empresas y reducen la competitividad de sectores productivos fuera de las zonas francas.
El FMI identifica estas limitaciones como uno de los principales obstáculos para aumentar la productividad y diversificar el crecimiento económico.
Particularmente relevante es el respaldo que el organismo brinda a los esquemas de alianzas público-privadas como mecanismo para acelerar inversiones estratégicas. Dado el limitado espacio fiscal disponible, este tipo de instrumentos podría desempeñar un papel importante en la modernización de la infraestructura nacional durante los próximos años.
La capacidad de ejecutar proyectos de infraestructura de manera eficiente será determinante para ampliar los beneficios del crecimiento hacia sectores que actualmente presentan menores niveles de productividad.
Más allá de las cifras macroeconómicas, el informe plantea una reflexión importante sobre la calidad del crecimiento económico.
Costa Rica exhibe indicadores macroeconómicos sólidos y un desempeño exportador destacado. Sin embargo, persisten desafíos relacionados con la informalidad laboral, la participación femenina en el mercado de trabajo, las brechas educativas y las diferencias de productividad entre distintos sectores económicos.
El FMI recomienda fortalecer programas de capacitación laboral, mejorar el acceso a servicios de cuidado infantil y promover una mayor integración entre la educación técnica y las necesidades del sector productivo.
Estas sugerencias o recomendaciones reflejan una preocupación creciente por asegurar que los beneficios del crecimiento económico alcancen a una proporción cada vez mayor de la población.
El Informe del Artículo IV de 2026 presenta una evaluación ampliamente favorable sobre la situación económica de Costa Rica. El país es percibido como una economía estable, resiliente y con fundamentos sólidos en comparación con la mayoría de las economías latinoamericanas.
Sin embargo, el documento también transmite un mensaje de cautela, los logros alcanzados durante los últimos años no garantizan automáticamente el éxito futuro. La sostenibilidad del crecimiento dependerá de la capacidad del país para abordar desafíos estructurales relacionados con el envejecimiento poblacional, la sostenibilidad de los sistemas de protección social, la seguridad ciudadana, la infraestructura y la productividad.
En última instancia, el FMI describe a Costa Rica como una economía que ha logrado construir bases sólidas para el desarrollo, pero que enfrenta la necesidad de adaptar sus instituciones a una nueva realidad económica, tecnológica y demográfica.
La principal lección del informe es que la estabilidad alcanzada constituye una ventaja estratégica extraordinaria. El desafío para los próximos años será utilizar esa estabilidad como plataforma para impulsar las reformas necesarias que permitan consolidar un crecimiento más inclusivo, sostenible y competitivo en el largo plazo.
Para encauzar el rumbo económico, se perfila una hoja de ruta clara que prioriza la disciplina financiera y la sostenibilidad a largo plazo. Esto implica, en primer lugar, preservar la regla fiscal y hacer reformas estructurales urgentes en los sistemas de pensiones y salud antes de que asome una crisis.
Asimismo, el panorama exige revisar las exenciones tributarias, permitir una mayor flexibilidad en el mercado cambiario y continuar con la reducción de las tasas de interés, siempre que la inflación lo permita. Finalmente, no se puede descuidar el motor del desarrollo interno, lo que obliga a invertir con fuerza en seguridad ciudadana, acelerar las obras de infraestructura y potenciar las alianzas público-privadas.
Al tratarse de sugerencias o recomendaciones, la decisión queda ahora a criterio del Poder Ejecutivo. Será el Gobierno, junto a su equipo económico, quien deba analizar la viabilidad de estas propuestas y asumir la responsabilidad política de tomar las decisiones finales.
Y en ciertas materias, la última palabra la tiene la Asamblea Legislativa. Pero el Fondo Monetario Internacional solamente ha hecho diagnósticos, sugerencias y recomendaciones.
Las opiniones expresadas son del autor y no necesariamente reflejan el punto de vista de la Academia de Centroamérica, su Junta Directiva ni sus Asociados(as).
