El gasto público: la parte olvidada de la ecuación

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L a respuesta más frecuente a esta pregunta es que deben considerarse ambos aspectos: una reforma tributaria que incremente la recaudación y una contención o reducción del gasto público. Por el tamaño del déficit fiscal en Costa Rica se diría que una sin la otra no sería suficiente. Sin embargo, en el debate público históricamente se observa que la discusión se ha centrado más en la reforma tributaria que en el gasto. Esto ha sido así, en Costa Rica y en muchos países, por consideraciones de economía política: los impuestos tienen impacto en el corto plazo mientras que las reformas sobre el gasto se notan en el mediano y largo plazo. La urgencia de cerrar o reducir un déficit elevado y creciente mueve la balanza hacia la parte tributaria, por ser relativamente más fácil de administrar que introducir reformas sobre un presupuesto altamente inflexible en cuanto a su estructura, con poca o nula evaluación de costos y beneficios, amarado a leyes específicas o a la Constitución misma, por mencionar algunas de las dificultades no fáciles de resolver.

Esa visión de economía política ha sido cuestionada en un estudio reciente contrastando la política de aumento de impuestos versus políticas de reducción de gastos y su efecto sobre la reducción de la deuda pública como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) .Examinando la experiencia de un conjunto de economías relativamente pequeñas y con cierto grado de desarrollo, entre ellos Irlanda, los investigadores concluyen que los resultados contradicen el mensaje keynesiano de que la reducción del gasto es más recesiva que el aumento de impuestos. Contrariamente, los estudios confirman que los planes basados en el gasto normalmente son menos perjudiciales para el crecimiento que los basados en impuestos.

De acuerdo con los resultados del estudio, en promedio, los planes con base en el gasto están asociados con una desaceleración muy leve del crecimiento y por pocos años. En cambio, las correcciones fiscales basadas en los impuestos estuvieron asociadas con recesiones de gran magnitud y duración. Los investigadores proponen que con un plan de austeridad basado en el gasto la eliminación de la incertidumbre probablemente ofrecerá mejores posibilidades de obtener beneficios que con uno basado en impuestos. La probabilidad de crear un efecto fiscal duradero con base en una reforma tributaria que no aborde el crecimiento automático de ciertas partidas de gasto es baja. Si no se abordan los incrementos automáticos del gasto será necesario aumentar continuamente los impuestos para cubrir desembolsos adicionales. El efecto en la confianza probablemente será mucho menor con un plan basado en los impuestos debido a la creciente expectativa de impuestos futuros. Si el superávit se aumenta con impuestos más altos, concluyen los autores, la desaceleración del crecimiento puede ser de tal magnitud que, en lugar de reducirse, la relación deuda/PIB aumente.

Se podría argumentar que la experiencia de algún país con respecto al manejo de su política fiscal y sus resultados no necesariamente sea la misma en Costa Rica. Aspectos estructurales relacionados con la producción nacional, el entorno político, legal e institucional del país, marcan una diferencia. El argumento puede ser válido, pero no por ello se debe minimizar la discusión sobre el manejo del gasto público nacional. Hoy se reconoce, a la luz del fuerte desequilibrio fiscal, que existen reducidos márgenes de maniobra sobre un Estado institucionalmente grande, con poca rendición de cuentas, centralizado, amarrado con leyes y reglamentos, que le dificulta seguir reproduciendo el modelo exitoso que tuvo en el pasado. Alguna reforma tributaria será aprobada, pero sus beneficios se verán prontamente erosionados si no se atiende con firmeza y prontitud la otra parte de la ecuación: el gasto público. Por décadas el país enfrento la ecuación al revés. Abandono una reforma del Estado que hubiera llevado a un gasto más racional y eficiente, sembrando la confianza y las bases para un crecimiento sostenido que generara los ingresos tributarios requeridos.

Articulo original de CRhoy

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