La reducción de la pobreza y el desempleo

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E l 26 de octubre, el INEC publicó los resultados generales de la última encuesta de hogares. A grandes rasgos, la desigualdad, el desempleo y la pobreza bajaron, particularmente la pobreza extrema y la rural.

Estos resultados son positivos y deseables para el país. Pero para poder entender su importancia, es necesario analizarlos en una perspectiva histórica y no sólo de un año para otro. Para esto, a continuación muestro una serie de gráficos históricos que muestran cómo ha evolucionado la pobreza, el desempleo y la desigualdad de ingreso en el tiempo. Las líneas verticales en cada gráfico muestran el inicio de un nuevo gobierno.

Un primer resultado es que la pobreza total, extrema y no extrema llegaron a niveles del 20% , 5.7% y 14.3% de la población total en el 2017. Estos son 1.092.403, 306.510 y 785.893 personas según las estimaciones del INEC. Y con respecto al año pasado, estos resultados significan que en este año hay 22.858 menos personas pobres en el país. Además, estos niveles son menores al promedio histórico desde 1995, los cuales son del 20.3%, 5.73% y 14,6% respectivamente.

A primera vista, estos resultados pueden parecer menores, pero es la primera vez que estamos por debajo del promedio histórico desde el 2008. Similarmente, es la primera vez que la pobreza rural está por debajo del promedio histórico desde el 2009, y la desigualdad de ingresos está en su nivel más bajo desde el 2010. Finalmente, el desempleo es actualmente de 7.5%, casi un punto porcentual arriba del promedio histórico de 6.62%, pero es el nivel más bajo desde el 2010.

Estos logros en la reducción de pobreza son más importantes si se considera la situación del desempleo del país históricamente.

Actualmente, el nivel de pobreza es similar a los niveles de finales de los noventa y principios de los dos mil; sin embargo, ahora tenemos tasas de desempleo más altas y en particular en la población más pobre del país. Hasta el 2008, el desempleo en el 20% de la población más pobre rondaba entre 13% y 15%. Desde entonces, este ha variado entre el 20.4% y 26.9% de este grupo de personas. En otras palabras, desde el 2009, entre una de cada cuatro a una de cada cinco de las personas más pobres del país estaba desempleada.

Este mayor desempleo en las personas más pobres ayuda a explicar porqué la desigualdad se disparó en 2010, y hace que sea más difícil disminuir la pobreza. Pues gran parte de esta lucha es cómo generar empleo para la población más pobre y menos calificada de la economía. Además, el problema de desempleo en Costa Rica es más un problema estructural que coyuntural como he comentado en columnas anteriores. Por lo que el crecimiento económico sostenido no es suficientes para generar empleos para estas personas en el corto plazo. Esta situación es la que provoca que las transferencias sociales y ayudas estatales sean tan necesarias para contrarrestar la pobreza en el corto plazo.

Un resultado adicional, es que se está rompiendo una tendencia histórica que empezó durante el gobierno de Oscar Arias. Tanto su gobierno como el de Laura Chinchilla terminaron con niveles de pobreza total, extrema, no extrema, rural, urbana, desigualdad y desempleo mayores que con los que comenzaron sus mandatos. De mantenerse la tendencia actual de estos resultados de los últimos tres años, el gobierno actual sería el primero en tener mejoras en todos estos indicadores desde la administración Pacheco.

Hay que aclarar que estos resultados no son necesariamente únicamente atribuibles a los gobiernos de turno. Tanto la administración Arias como la Chinchilla lidearon con los efectos de la crisis económica mundial, por lo que no se sabe cuál habría sido el resultado final sobre la pobreza y desempleo en el escenario en que esta no hubiera existido. Sin embargo, lo que sí es cierto es que la tendencia a la baja de estos indicadores coincide con la entrada del gobierno actual.

Sin lugar a duda, las razones de estos buenos resultados son multifactoriales y no atribuibles exclusivamente a la gestión de un gobierno. Pero a pesar de tanto cemento chino, déficit fiscal, y pobreza que todavía falta por erradicar, el país está avanzando.

Articulo original de CRhoy

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