

C ada vez que reflexiono sobre la libertad, la democracia y los derechos humanos, termino recordando a los primeros demócratas griegos.
Clístenes, nace en Atenas en el año 570 a.C. Según Heródoto es el creador de la democracia. Basándose en el principio básico de “isonomía” o igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, dividió el Ática en diez tribus basadas en la residencia y no en el nacimiento, las cuales enviaban representantes a un nuevo Consejo de los Quinientos. Fue el primer gobierno representativo de la mayoría del pueblo.
Solón, el legislador más famoso de la Atenas clásica entendió la democracia como un sistema basado en la libertad y en la igualdad. Destacó como un promotor de la libertad de opinión, de culto y de asociación dentro del marco de la igualdad ante la ley.
En la Grecia antigua, Tucídides y Pericles se caracterizaron por sus elogios de la democracia, entendida como una forma de vida en la que rige el gobierno de la mayoría dentro de la ley.
En su Oración Fúnebre, Pericles define a la democracia como una forma de vida libre, tolerante y abierta, caracterizada por la libertad, la igualdad, la participación y la fraternidad, pero con respeto a la ley.
Sobre la igualdad dice Pericles: “Cuando se trata de arreglar disputas, todos somos iguales ante la ley”. Y agrega: “Somos libres y tolerantes en nuestras vidas privadas, pero en los asuntos públicos guardamos la ley”.
Por su parte, Heráclito fue defensor de la ley frente al despotismo y Empédocles luchó por la democracia frente a la tiranía.
Los pitagóricos pregonaron el gobierno de la ley. Así también Aristóteles prefirió el imperio de la ley antes que el imperio de los gobernantes por más sabios que fueran. También prefirió la división de poderes antes que la concentración del poder en un amo absoluto.
Por su parte, la escuela estoica, fundada en Atenas por Zenón de Citio, creyó en un derecho natural y universal que otorga derechos iguales e irrenunciables a todos los seres humanos. Fueron ellos los fundadores de los derechos humanos tan esenciales dentro de la democracia contemporánea.
Desde luego hay que tomar en cuenta las limitaciones históricas de la democracia ateniense debidas en parte al modo de producción esclavista predominante que excluía a los esclavos y a las mujeres de la vida ciudadana. Pero aún así la democracia ateniense fue una de las más participativas de la historia. Y elaboró conceptos y principios que mantienen plena vigencia en la actualidad.
Tratando de resumir al máximo los aportes de estos autores griegos al pensamiento democrático podríamos afirmar que propusieron un sistema de vida y de gobierno basado en el principio de la “isonomía” o igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y caracterizado por la representación de la mayoría del pueblo en un sistema de libertad, igualdad, participación, tolerancia y fraternidad.
Todo dentro del marco de la ley.
Hay un espacio para la vida privada y las instituciones gubernamentales se distinguen por la división de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.
Se trata de un sistema completamente opuesto a toda forma de autocracia, despotismo o tiranía.
Rigen libertades específicas en los diferentes ámbitos. Por ejemplo, libertad de culto, libertad de expresión, libertad de asociación. Pero dentro del principio de igualdad ante la ley. Es decir que los primeros pensadores democráticos griegos ya fundaron también el estado de derecho y a los estoicos les cabe el mérito de haber descubierto el sistema universal de los derechos humanos.
Para los que creemos en la libertad, la igualdad, la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos es necesario revisitar a los autores griegos para refrescar principios y conceptos y seguir adelante en nuestras luchas por la libertad y la igualdad dentro de la ley.
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Publicación original en crhoy.com (07/12/2023)