¿Más parqueos fiscales o tiempo de tomar decisiones?

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S e dice que es en las crisis donde sale lo mejor y lo peor de las personas, y de los países. Durante un desastre natural hay personas que arriesgan su vida por salvar a otras, y quienes aprovechándose del caos y del terror se meten a una tienda a robar lo que puedan. Hay países que se han levantado después de un terremoto o una guerra para seguir adelante, y otros que han quedado derrotados y resignados a su suerte, sin ánimo de lucha.

Estas reflexiones hacen pensar en Costa Rica, un país que ha experimentado pocas crisis económicas profundas, y cuando las ha tenido ha podido sortearlas de una u otra forma. Pero a diferencia de otras naciones, no ha sacado provecho de las experiencias para tomar decisiones que cambien el rumbo de su desarrollo económico y social en la ruta hacia un futuro más próspero. Lo típico en nuestro país es que una vez superada la crisis se vuelve a lo mismo, esperando pasivamente a que sobrevenga una nueva crisis.

En el ámbito fiscal Costa Rica ha tenido una gran capacidad, y habilidad, para financiar los desequilibrios en las finanzas del Estado, pero no para reducirlos o eliminarlos. Como dijo un reconocido analista hace 30 años, Costa Rica es un país con una pasmosa habilidad para parquear el déficit fiscal.

Los parqueos van desde donaciones de gobiernos extranjeros, un entorno internacional favorable, préstamos, deuda interna y externa, todos usados desde hace mucho tiempo, pero que al final se agotan y el problema aparece de nuevo, convirtiéndolo en una enfermedad crónica a la cual se le aplican algunos paliativos para aliviarla, pero no para curarla.

Hay una crisis fiscal a la vuelta de la esquina? Probablemente no en el corto plazo, ya que se habla de recurrir a un conocido parqueo (deuda) para financiar el déficit quizás por unos cuantos años más. El asunto es que hoy es cada vez más difícil conseguir parqueos. Endeudarse para financiar otras deudas no es la mejor política, porque se vuelve una bola de nieve que caerá sobre las espaldas de las futuras generaciones. Los hijos de nuestros hijos pagarán mañana las deudas de hoy. Por otra parte, Costa Rica ya no es un país sujeto a donaciones y menos con las tendencias de algunos países desarrollados de cerrarse a la cooperación internacional. Todo parece indicar que la cuerda se está agotando y que ya es la hora de tomar decisiones.

Aunque nunca faltan políticos que digan que cuando se está tocando fondo viene una ola que nos saca a flote.

Qué decisiones deberían tomarse y quiénes deberían tomarlas? Lo primero, se requieren decisiones a nivel país, incluyendo el gobierno, legisladores, partidos y líderes políticos, empresarios, trabajadores, ciudadanos en general. Segundo, evaluar costos y beneficios de las acciones a tomar. Tercero, entender que una crisis fiscal afecta a todos, de una u otra forma. Desde hace tiempo se ha han planteado en el países reformas fiscales, que no llegan a buen puerto. Por qué ? Porque cada sector vela por sus intereses particulares, y no hay margen para ceder posiciones. En otros países han existido acuerdos o pactos fiscales, en los que unos y otros defienden sus trincheras pero también están dispuestos a ceder algo. En Costa Rica esto no ha sido posible. No ha existido por mucho tiempo capacidad de diálogo ni un liderazgo efectivo que lo promueva. Subir impuestos y reducir gastos son medidas antipopulares y conflictivas. Pero la sociedad debe ponderar los beneficios en el corto plazo contra los costos en el mediano y largo plazo de no adoptarlas. No son pocos los países en América Latina que han experimentado lo que significa un recorte drástico en las pensiones de los jubilados y un alto desempleo en el sector público, con todas sus implicaciones económicas y sociales, por su resistencia a tomar medidas oportunamente.

Hoy es tiempo para reflexionar en dónde estamos como país, hacia dónde vamos y hacia dónde queremos llegar. Una crisis fiscal quizás no esté a la vuelta de la esquina, pero tampoco muy largo como para seguir buscando parqueos, o una ola que nos saque a flote. O será necesario que venga la crisis para que haya una reacción?

Articulo original de CRhoy

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