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S egún la opinión generalizada de los entendidos en la materia, los países emergentes y en vía de desarrollo sufrirán severas consecuencias en sus relaciones económicas externas a causa de la pandemia COVID-19 (coronavirus). Los problemas se presentarán tanto en sus relaciones comerciales (importaciones y exportaciones, bienes y servicios, incluido el turismo) y en las relaciones financieras. Con respecto a estas últimas se plantean dos preguntas al canto. De una parte, ¿cómo afecta la pandemia a las relaciones financieras?, ¿cuáles son las consecuencias de la pandemia para las relaciones financieras externas?, y de otra parte, ¿cuáles medidas pueden tomarse a fin de mitigar esos efectos?, ¿cómo enfrentar la situación?

2.- En cuanto a la primera pregunta pueden señalarse las siguientes consecuencias:

i.-Las líneas de crédito de los bancos comerciales del exterior otorgadas a los bancos comerciales (y a otros clientes nacionales) pueden cancelarse.

ii.-La posibilidad de obtener créditos en los mercados financieros internacionales puede restringirse debido a la incertidumbre reinante y ante la demanda creciente de los países emergentes.

iii.-Puede darse una fuga de capitales de los países en vías de desarrollo a los países desarrollados, léase los Estados Unidos.

iv.- El flujo de remesas hacia los países en vías de desarrollo puede disminuir drásticamente.

v.- La inversión extranjera directa (IED), tanto la nueva como la expansión de la capacidad ya instalada pueden contraerse, también, en buena medida.

3.- En relación con las posibles medidas pueden mencionarse las siguientes:

i.- Modificar la composición de las RMI. Disminuir las inversiones financieras y aumentar el efectivo (cuentas corrientes).

ii.-Renegociar los términos, sobre todo el plazo, de la deuda externa. Lograr la posposición de las amortizaciones y/o la capitalización de intereses durante uno o dos semestres, por ejemplo.

iii.-Obtener nuevos créditos de los bancos de desarrollo (BID, BM, BCIE y CAF) en términos favorables de interés, plazos y condicionalidad (apoyo de balanza de pagos y apoyo presupuestario).

iv.- Mejorar el “blindaje” del Banco Central:

–líneas de crédito precautorias (FMI)

–créditos del FLAR

v.-Negociar con el FMI: primero un préstamo de desembolso rápido y segundo un programa de estabilización macroeconómica posiblemente de tres años de duración.

vi.-Aumentar las RMI mediante la compra de parte de los dólares que ingresan al país consecuencia de los nuevos empréstitos externos, sin necesidad de esterilizar los colones emitidos para comprar los dólares en tanto las presiones inflacionarias lo permita. Se lograría también evitar el peligro de la apreciación indebida del colón.

vii.-Modificar el destino de algunos créditos de los bancos de desarrollo de acuerdo con las nuevas prioridades nacionales surgidas de la pandemia.

viii.-Negociar con el FMI un pago no post pandémico de estabilización macroeconómico, por ejemplo, a tres años plazo.

ix.-Proceder a la venta de activos del Estado, como alguna institución financiera en el mercado extranjero.

x.-Si la situación llega a ser insostenible, es decir en caso de una crisis, los países se verían forzados a adoptar medidas extremas relacionadas con la deuda externa.

4.- Cada país deberá decidir cuales medidas tomar de esté menú de acuerdo con sus circunstancias propias. Entre estas valga mencionar las tres siguientes:

i.-La situación macroeconómica existente previa a la pandemia, concretamente:

*la fragilidad de las finanzas públicas,

*el grado de endeudamiento público, es especial en cuanto a la deuda externa,

*el nivel de las reservas monetaria internacionales, y

*la estabilidad macroeconómica: inflación, empleo, informalidad, términos de intercambio, situación cambiaria.

Cuanto más comprometida y frágil sea la situación macroeconómica antes de la pandemia, menor serán los grados de libertad y margen de acción del país.

ii.-Las consecuencias macroeconómicas de la pandemia. Estas en relación principalmente con:

*el compartimiento (disminución) del PIB,

*la evolución de las exportaciones, y

*el aumento del desempleo.

Cuanto mayor sean los efectos de la pandemia debido a: duración, intensidad y amplitud, mayor será la urgencia de actuar y más severas deberán serán las medidas a tomar.

iii.-El apoyo de la comunidad internacional, sobre todo en cuanto a las facilidades financieras y crediticias y a la apertura del comercio internacional.

Todo lo anterior es, sin duda, de mucha importancia para decidir cuál es el derrotero a tomar, hacia dónde enrumbar la nave. Sin embargo, en última instancia, las decisiones de más trascendencia dependen, en mayor grado, de los cambios políticos y sociales ocasionados por la pandemia. Ante este “desastre de proporciones inimaginables” (Daremblum), ante la naturaleza de la terrible situación actual ¿se profundizará aún más la polarización de la población?, o se fortalecerá, más bien, la unidad nacional. O, por el contrario, se regresará de nuevo, con algunas cicatrices de más, a nuestro consabido y sempiterno “nadadito de perro”, fórmula mágica de nuestro progreso … y de nuestro atraso. Plus ça change, plus c’est la même chose!

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Articulo original de crhoy.com