¿Qué deben de calificar las clasificadoras de riesgos?

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N ADA, por ahora. Lo anterior es fundamental porque agregarían más riesgo a un cóctel sistémico que a un epíteto mejor es planetario. Empezar a degradar las notas crediticias de cuanto emisor esté afiliado a este servicio, es completamente contraproducente para la atención de la crisis ya que todos sabemos que la única dirección que pueden seguir dicho estudio para los soberanos y corporativos es hacia abajo (downgrade investment). ¿Y por qué esto? Dada las condiciones actuales donde estos agentes económicos (soberanos y corporativos) fueron coartados para recibir ingresos, justificadas por las condiciones de confinamiento sanitario a las que estamos expuestos más de la mitad del Orbe y no se han detenido las demandas de liquidez para atender los gastos más que prorrogarlas, es que siguiendo los modelos standars llevaría a incrementos sostenidos de las tasas de interés por las reducciones de sus calificaciones crediticias, encareciendo sistemáticamente el costo de la deuda o peor aún, limitando fuertemente el uso de los mercados de crédito multi y bilateralmente para el financiamiento de la pandemia.

Así las cosas, ¿deben las agencias clasificadoras no hacer nada? Frente a un riesgo que cobija todo sistema económico-social, los modelos actuales deben ser cuestionados y adaptados a la realidad, (allí hay mucho por hacer) el seguimiento de las acciones de los agentes económicos de cara a la crisis deben ser informado a los inversionistas, no solo durante la pandemia sino también post, pero lo anterior no puede inequívocamente alterar las calificaciones de riesgo (credit ranking) y sus perspectivas (outlooks) porque de hacerlo colaboraría, a generar un tipo de riesgo endógeno que no ocupamos crear. Debe de declararse un stand-by agreement sobre las calificaciones crediticias durante la pandemia y al menos 3 meses después de esta. De lo contrario, lejos de ayudar a los inversores, estaría hundiendo a los agentes económicos a costas más altas e innecesarias. La labor de las agencias para los inversores es notificar el buen o mal actuar de los agentes económicos para poder salir mejor librados de la crisis sin que lo anterior implique modificaciones al estándar crediticio adquirido antes de la declaratoria de pandemia por la Organización Mundial de la Salud el 11 de marzo de los corrientes. De no seguir esta política, las agencias crediticias se volvería colaboradores de una crisis económica sin parangón al ser emisarios de noticias que no ofrecerían valor añadido, sino una conmoción al mercado de capitales. Sus partes deben ir en una dirección en la cual puedan exponer los aciertos y yerros de sus calificados, mediante modelos heurísticos, ya que los actuales tendrían sesgos enormes para llevar a todos más temprano que tarde a un default sistémico.

Ejemplos concretos. Parqueémonos un momento en la deuda pública. Si las agencias clasificadoras degradaran la nota de los soberados por razones obvias (no hay nadie que esté pagando sus impuestos ni otro compromiso, al no recibir ingresos) los inversores estarán haciendo presión en los mercados de capitales para la venta de estos activos financieros encareciendo el costo de renovación llevando los precios a minusvalías en los portafolios y es que no se ocupa esta noticia para predecirlo, es solo el refuerzo… el golpe de gracia que se ocuparía para llevar a una mayor profundización de la crisis. ¿la alternativa? La deuda pública debe ser renovada en su vencimiento por el nuevo acervo ofrecido y para los inversores que requieran la liquidez necesaria, las autoridades monetarias de cada soberado, los encargados de inyectar la liquidez en los mercados secundarios y con ello la confianza que se requiere en los sistemas de pagos. No todos los inversores ocuparán la liquidez de sus activos financieros al mismo tiempo, lo que genera un alivio al desembolso de la masa monetaria eludiendo presiones inflacionarias actuales, ya de por sí, todo el planeta está en una brecha producto negativa que no permitiría incubar presiones inflacionarias por concepto de shocks de demanda agregada, particularmente. La misma recomendación es de aplicación a los corporativos.

Sistema bancario mundial. Las carteras crediticias de los intermediarios financieros poco a poco se están transformando en “fondos de riesgo” (private equity y venture capital) al reestructurar los contratos con el fin de postergar los pagos de los créditos a los bancos, estos se verán limitados en el ingreso y empezarán poco a poco a generar pérdidas. ¿Tiene sentido cobrar las garantías, apropiarse de las casas, prendas, y cuanto colateral respalda las operaciones? La respuesta es obvia, las consecuencias no tanto. Una ventaja con la cual cuenta el sistema bancario a diferencia de cualquier empresa en el sector real, es la capacidad extraordinaria de apalancamiento. Un banco puede operar con pérdidas, temporalmente, si cuenta con los activos financieros para poder acceder a la liquidez que ofrece un sistema de pagos robusto dentro de la economía, así las cosas, empezaremos a ver una sustitución de ingresos por parte de las carteras crediticias por apalancamientos gigantescos en la media que las garantías y sus precios que aporten los bancos, lo permitan, hasta que dicha temporalidad pandémica, vuelva a su estado de la naturaleza antes de marzo 11.

Frente a estos casos y muchos más, las agencias calificadoras deben proceder de oficio deteriorando las notas crediticias de los soberanos y corporativos sellando el cierre al poco crédito que pueda quedar de los que están actualmente enfrentando la crisis con ingenio y altruismo. La repuesta la tienen ellas.

Comuníquese con los autores a través de Gabriel Esteban Alpízar Chaves (puntogalpizar@gmail.com) y Rolando Liang Yin (rolandoliang@gmail.com)

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